12 may. 2008

El sueño de un Club y toda una ciudad…sin valor para la FEB


El Melilla Baloncesto perdió toda opción de jugar los Play Off el pasado viernes tras caer en Gandia contundentemente. Los medios de comunicación recogían la crónica del partido como otro encuentro normal, por eso desde el Club, y que no se piensen que sirve como excusa por la derrota, quieren abiertamente explicar la verdadera odisea que sufrió el equipo para poder jugar el encuentro.
La plantilla del Melilla Baloncesto consiguió reunirse al completo en Gandia a las 19:30 horas. Sólo una hora y media antes del encuentro. El mal tiempo impidió a los hombres de Olmos salir de Melilla el día previsto, un día antes, el jueves. El aeropuerto de la ciudad canceló todos sus vuelos y cerró el día completo el aeropuerto. Expuesto el tema a la Federación, nos obligaron a viajar en el barco que sale de noche hasta Málaga. Idea no comprendida por la directiva, puesto que las camas miden 1,80 por 80 cm y los jugadores del equipo, en su gran mayoría pasan de los 2 metros, pero aceptada por obligación de los que más mandan, la FEB. Después de estar la plantilla al completo en el aeropuerto desde la 11 de la mañana hasta las 6 de la tarde. Son citados por la posibilidad de tener que viajar en barco a las 12 de la noche. A las 6 se nos comunica que no hay camarotes para el Club y movilizamos hasta al Presidente de la Ciudad para poder salir esa noche hasta Málaga, pues la FEB nos aseguraba que podíamos recibir multas e incluso perdida de puntos. No contemplaban la posibilidad de aplazar el partido como se les estaba pidiendo. Los jugadores recibieron la orden a las 23:30 de que debían estar a las 7:45 en el aeropuerto de Melilla para intentar desplazarse. Pero los aviones presentaban llenos y fuimos puestos en listas de espera.
Finalmente un grupo de cinco jugadores y el entrenador pudo viajar en el primer vuelo destino a Madrid. El resto de grupo debía esperar a la posibilidad de viajar en la segunda tanda. Éramos prioridad para la compañía aérea. Nuestro presidente de la Federación Melillense estuvo en todo momento en contacto con los mandatarios del Club y transmitiendo cada paso a la FEB que seguía sin ceder a lo que considerábamos justo, el aplazamiento del partido para un día después. Incomprensiblemente toda respuesta era de negativa por el Comité de Competición. Paco Olmos pensaba que finalmente no se jugaría el partido, pues con un poco de suerte la plantilla estaría al completo sobre las 19:30 horas en Gandia. Los jugadores no podrían comer, ni descansar, ni ver el video, ni hacer el tiro en la cancha del rival, ritual sagrado para los clubes profesionales.
Pero Melilla no era merecedora de ese derecho, pese a que no sólo estaba en juego la ilusión de toda la plantilla y el staff técnico de jugar los Play Off, sino el de toda una ciudad volcada con el baloncesto y que ahora acude en masas al Pabellón Ciudad de Melilla. Pero nos robaron el sueño en el mismo momento que nos negaron definitivamente el aplazamiento, porque sabemos que Javier Almansa, presidente de la melillense lo intentó hasta el último momento. Pero los de la española no quisieron. Los jugadores llevaban dos días completos en aeropuertos y puerto. Apenas habían descansado 7 horas en la noche. La comida previa al partido había sido un bocadillo en el aeropuerto, la siesta en una butaca de autobús o en el aeropuerto de Madrid, el calentamiento en las habitaciones mientras eran vendados. Olmos tuvo sólo 10 minutos para decirles a sus chicos lo que quería de ellos. No estuvimos dentro, pero suponemos que simplemente les pediría que hicieran un esfuerzo más del que ya habían hecho. Nuestros chicos se quedaron sin fuerzas en el segundo cuarto.
Quienes vimos el partido y sabíamos la realidad entendimos el porqué de la superioridad de Gandia. No desmerecemos su victoria, pero Melilla no jugó en igualdad de condiciones y nos sentimos abatidos porque en una liga tan profesional como la LEB Oro esto no se debería permitir. Melilla siempre puso su mejor predisposición para llegar a Gandia, pese al dineral gastado en taxis, autobuses y comidas extras. Pero no queríamos que la FEB pensara lo contrario, bien es cierto que se esperaba una respuesta por parte de ellos y no la tuvimos.
Todos los que formamos esta entidad nos sentimos desalentados y desconsolados por el vacío al que fuimos sometidos por nuestra Federación Española, la que decidió desde el primer momento no ayudar al Club que se encontraba en una situación difícil e incomoda pero no deseada ni provocada por la entidad. Sentíamos que nuestros ruegos no les interesaba. Expusimos lo que había en juego, la ilusión y el interés de toda una ciudad por volver a jugar unos Play Off, pero sin aún entender porqué decidieron quitarnos nuestro derecho a soñar por ello.

Club Melilla Baloncesto