12 abr. 2008

El Melilla vuelve a soñar con los Play Off


Una canasta de Ciorciari sobre la bocina permite al Melilla Baloncesto sumar una histórica victoria en la pista del Bruesa. Un triunfo que acaba con la mala racha melillense y que permite a los de Paco Olmos seguir soñando con los play offs.

Ayer el decano hizo gala de una excelente defensa que sólo consiguió romper las individualidades y el acierto desde la línea de 6’25 del conjunto local. Así, Melilla puso contra las cuerdas a Bruesa que, pese a todo, hizo gala de su gran calidad y empató el choque a falta de 13’’. La última posesión era para los locales, pero Isaac López perdió el balón y Olmos organizó la jugada para que los suyos, en los siete segundos que restaban, consiguiesen el triunfo más sonado de la temporada.

Excelente defensa melillense
El Melilla aprovechó el habitual mal comienzo de los donostiarras para mandar en los minutos iniciales. Un gran Southall, que para los cuatro minutos de encuentro ya llevaba nueve puntos, fue la referencia ofensiva de una escuadra visitante superior a los locales en estos primeros compases.

El equipo de Olmos hizo valer su buena defensa para obtener una renta de hasta nueve puntos a falta de 4 minutos y medio (11-20). La situación obligó al técnico vasco, Pablo Laso, a solicitar el primer tiempo muerto del partido, pero a la vuelta la distancia se mantuvo hasta el 14-22. Sin embargo, a partir de ese momento el Bruesa hizo valer su superioridad individual para darle la vuelta al electrónico y del 14-22 se pasó a un ajustado 23-26 al final del cuarto.

La racha continuó en el segundo periodo. Los donostiarras lograron aumentar el parcial hasta el 15-4 con una canasta de Schraeder sobre la bocina que supuso el 29-26. Anteriormente Panko había conseguido adelantar a los suyos por primera vez en todo el choque.

La falta de acierto del Melilla Baloncesto en el segundo cuarto fue rota por una canasta de Romero y, a partir de ahí, el duelo se mantuvo igualado hasta el descanso (44-40) con un festival de triples que marcó el devenir de una parte que pudo acabar más igualado si Vallmajó no hubiese fallado una canasta fácil cuando ya expiraba el tiempo.

A la vuelta de los vestuarios, el encuentro pareció un calco del arranque del mismo: el Bruesa fue incapaz de ver canasta y nuestro representante no desaprovechó la ocasión y empezó a abrir brecha. Con el 47-42, conseguido tras un triple de Isaac López, comenzó el festival melillense. Un parcial de 3-17 llevó al equipo de Olmos a mandar en el luminoso (50-59). Quedaban tres minutos y medio para que concluyera el tercer cuarto y el Melilla Baloncesto había vuelto a encarrilar el choque. Pero los donostiarras no iban a tirar el partido por la borda a las primeras de cambio. La renta se mantuvo hasta el 52-61, cuando los locales gracias a un 7-0 de parcial conseguido con canastas de Brown y un triple de Panko, volvió a apretar el marcador. Sólo quedaba una posesión del tercer cuarto que acabó con dos tiros libres transformados por Iturbe a falta de tres segundos y que iba a dejar todo por decidir en el último periodo.

Los últimos diez minutos fueron de infarto. Los de Olmos volvieron a comenzar mandando y secando al Bruesa, que tardó tres minutos y medio en anotar su primera canasta. Para entonces el Melilla había vuelto a aumentar la renta a nueve puntos (61-70). Los donostiarras empezaron a apretar y le dieron la vuelta al electrónico y ante la falta de claridad ofensiva se dedicaron a anotar desde más allá de la línea de 6'25 con Uriz y Schraeder como lanzadores. La remontada local la culminó Panko con otro triple cuando sólo quedaban 50 segundos (78-79).

Los visitantes dispusieron de una posesión para seguir manteniendo la renta, pero una pérdida de balón acompañada de tres tiros libres transformados por López, dio ventaja a los locales a falta de 28 segundos (81-79). Ruiz empató el partido a 81, pero Bruesa tenía la última posesión pero perdió el balón. Melilla tenía siete segundos para intentarlo. Olmos solicitó dos tiempos muertos seguidos para establecer la jugada y la pizarra no falló: balón a Ciorciari que aprovechó el aclarado para anotar una bandeja que estableció el 81-83 definitivo.

Fuente: Melilla Hoy